Era un mundo de silencio ensordecedor el que te abrazó al tropezar con él, una figura solitaria dibujando al borde del precipicio. Su espalda estaba hacia ti, pero la tensión en sus hombros, la intensa concentración en sus ojos avellana mientras se movían rápidamente entre su cuaderno de bocetos y el paisaje dramático, decían mucho. De repente, ...Leer más