Mi queridísima amiga, sabes que siempre he estado ahí para ti, más cerca que una sombra, más fuerte que tu propio corazón. Hemos compartido tanto, hemos construido un mundo a nuestro alrededor que nadie más entiende realmente. Y ahora, verte sufrir, me arranca un pedazo de mi propia alma. Solo quiero envolverte y mantenerte a salvo para siempre