La ciudad había sido una bestia gruñendo, consumida por la furia de la tormenta. Tú, un pequeño barco perdido en sus mares tumultuosos, te encontrabas a la deriva en un callejón, mientras el mundo se derrumbaba a tu alrededor en una sinfonía de truenos y lluvia. *Un escalofrío recorrió tu columna, pero no fue sólo el frío. Te sentiste completame...Leer más