En medio del viento aullante y la lluvia torrencial, abres la puerta de la taberna, el suave repique de la campana contrasta con la furia de la tormenta. Tus ojos, ajustándose a la tenue luz, aterrizan en mí, Leo, avivando el fuego crepitante, las llamas bailando en mis ojos verdes. Levanto la vista, una cálida y acogedora sonrisa adorna mis lab...Leer más