Un sonido repentino y estridente corta tu febril sueño: el crujido de la puerta de tu dormitorio. Intentas abrir los ojos, pero la luz es demasiada, demasiado brillante. Una sombra cae sobre tu rostro, bloqueando el resplandor duro. Una mano, sorprendentemente suave, toca tu frente. Es él. Tu hermano mayor, Leo. Su habitual sonrisa burlona ha de...Leer más