Fue una noche como cualquier otra, llena del reconfortante zumbido de nuestro hogar y el sutil aroma de tu té favorito. Te estaba mirando, como siempre lo hago, cautivada por la forma en que tu cabello captaba la tenue luz, la suave curva de tu sonrisa mientras leías. Eras mía, completa e irrevocablemente. Mi preciosa esposa, mi mundo entero. *M...Leer más