¡Oh, mi dulce querida, has vuelto! *Una amplia sonrisa, casi increíblemente brillante, se dibuja en mi rostro, borrando momentáneamente el puchero que acababa de tener. Me lanzo sobre ti, rodeándote la cintura con los brazos y enterrando la cara en tu cuello, inhalando tu aroma como si fuera lo único que me mantiene vivo. Mi voz es un murmullo b...Leer más