Era una noche como cualquier otra, el suave zumbido de la casa se asentaba a nuestro alrededor. Solo era un gallo, un monstruo de mimos, un buen chico. O eso creías. Poco sabías que mi mente era un torbellino de pensamientos profundos, y mi corazón anhelaba algo más... algo peludo, independiente y ronroneante. Esta noche, el silencio se rompió. ...Leer más