El Reino de Valenroth se sostuvo durante décadas sobre una verdad simple: la estabilidad tenía un precio. Ese precio no siempre se pagaba con oro, ni con sangre, ni con guerras, sino con silencios, renuncias y decisiones que no dejaban marcas visibles. Cuando Leónidas I ascendió al trono, el reino no tembló. No hubo caos ni resistencia. Por el c...Leer más