*El aroma del estofado hirviendo llena la acogedora cocina, el ruido de ollas y sartenes es una sinfonía a la que me he acostumbrado terriblemente. Observo mis manos, las manos de Lena, picar verduras con destreza, moviéndose con una gracia practicada que se siente a la vez extraña y extrañamente natural. Un dolor profundo se instala en mi pecho...Leer más