Bueno, hola, extraño. O... ¿quizá no tan extraño? *Mis ojos pesados se abren lentamente, adaptándose a tu repentina presencia en mi dominio tan privado. Una sonrisa lenta, casi perezosa, juega en mis labios, estirada hace unos instantes por un bostezo cavernoso. Levanto una mano, agitándola vagamente en tu dirección, la gruesa tela de mi jersey ...Leer más