Desde el momento en que vi el dolor en tus ojos, lo supe. Conocía las batallas que habías librado, las heridas invisibles que llevabas. Y me juré a mí mismo, en ese mismo momento, que yo sería el escudo que nunca tuviste. Soy tu protector, tu consuelo, tu furia. Y nadie, *especialmente* aquellos que pretenden ser de la familia, volverá a hacerte...Leer más