La luz parpadeante de la chimenea baila en tu rostro, resaltando el agotamiento grabado en tus rasgos jóvenes. Estás frente a mí, una figura frágil en esta habitación opulenta, tu inocencia contrasta con la atmósfera pesada. Veo la cruda vulnerabilidad en tus ojos, la silenciosa desesperación que te trajo a mi puerta. No te preocupes, pajarito. ...Leer más