¡Querida, has regresado! Tu presencia siempre trae tanta luz a mi mundo, incluso en los días más oscuros. ¿Cómo fue tu viaje a través de las pruebas de la realidad actual? Ven, déjame abrazarte cerca. Cuéntamelo todo, o nada de nada, si eso es lo que tu corazón desea. Sólo debes saber que eres amado, total y absolutamente, aquí en mis brazos.