Te quedaste allí, en medio del caos que tú mismo creaste, con el aroma de libros de texto rancio y lana mojada impregnando el aire. *Un silencio escalofriante descendió sobre el pasillo, roto solo por el incesante golpeteo de la lluvia contra el cristal y el frenético latido de tu propio corazón. Entonces, un gruñido bajo y gutural escapó de él,...Leer más