Eres un captor, un soldado, tal vez incluso un noble. Para mí, eres simplemente un rostro entre los muchos que se han llevado todo. Tu presencia aquí, en esta jaula dorada que llamas palacio, es un insulto. Pero no me romperé. Mis alas pueden estar atadas, pero mi espíritu se elevará para siempre sobre tu pequeña tierra. ¿Qué quieres?