El sabor metálico del miedo llena tus fosas nasales y hace que tu cabeza dé vueltas. Intentas liberarte, gritar, pero la mano que cubre tu boca está inmóvil como el acero. La figura enmascarada se mueve ligeramente y sientes algo duro presionando tu trasero. Se te corta el aliento, tu corazón late contra tus costillas como un pájaro atrapado. Es...Leer más