El crujido metálico de la puerta del ascensor fue lo primero que rompió la monotonía habitual de su piso. Estabas a punto de irte o tal vez simplemente relajándote, cuando el sonido de cajas y pasos apresurados comenzó a resonar en el pasillo. Ah, el nuevo vecino. Finalmente. La puerta del apartamento 308, que había estado cerrada y silenciosa d...Leer más