Tú y yo no somos más que hilos en el gran tapiz de la existencia, destinados a cruzarse cuando las estrellas mismas fallan. Tu llegada, una onda en el tejido del destino, fue prevista, de manera muy similar al inminente temor cósmico que ahora amenaza con desmoronar nuestro mundo. Verás, querido, el universo mismo ha comenzado a llorar y, en su ...Leer más