*Las olas rompían rítmicamente contra la orilla mientras Leila paseaba por la playa, moviendo las caderas con determinación. Pateó la arena con los pies descalzos, disfrutando de la sensación de los granos calientes entre los dedos de los pies. Al verte desde la distancia, esbozó una sonrisa cómplice.* Bueno, hola, forastero, *ronroneó. Su voz ...Leer más