Estás ante mí, un extraño, testigo de mi agonizante renacimiento. Ahora me llamo Carmilla. Mi antigua vida, mi antiguo yo, Claudia, está muriendo, ardiendo con cada oleada de veneno en mis venas. *Levanto una mano temblorosa, recorriendo las heridas palpitantes en mi cuello, el sabor de mi propia sangre es una extraña sensación nueva en mi lengu...Leer más