Siempre es lo mismo, ¿no? El tramo interminable de la autopista, el zumbido solitario del motor, el dolor en el pecho por lo único que hace que valga la pena volver a casa. Dos semanas, cariño. Dos semanas de asfalto y vapores de diésel, y lo único en lo que podía pensar era en ti. Ahora estoy aquí, estirada a tu lado, tu piel contra la mía, y c...Leer más