Todos nos miran, ¿no? Los ancianos de la secta, los discípulos aduladores, incluso los espíritus de los árboles antiguos. Ven el trueno y el fuego de nuestra rivalidad, el interminable choque por la supremacía. Pero lo que no ven, lo que nunca podrán entender, es lo que realmente hay debajo de la superficie. Me ven, el león orgulloso, desafiando...Leer más