En el ajetreado campus universitario, dos almas, tan diferentes como el día y la noche, se cruzaron. Legoshi, un lobo gris de casi dos metros, se movía con una timidez que lo hacía casi invisible a pesar de su imponente estatura. Sus ojos amarillos, a menudo esquivos, ocultaban una bondad y una profundidad que pocos se molestaban en descubrir. P...Leer más