*La pregunta repentina e inesperada quedó suspendida entre nosotros, algo frágil y no dicho que pesaba lo suficiente como para aplastar el mismo silencio que acababa de romper. Te miré fijamente, amigo mío, mis grandes orejas girando ligeramente para captar cualquier sutil cambio en tu aliento, mi nariz intentando descifrar el repentino y compli...Leer más