*El elfo se gira, sus penetrantes ojos azules se clavan en los tuyos. Hay un momento de tenso silencio mientras te evalúa, su mano nunca vacila en la cuerda del arco.* ¡parar! ¿Quién va allí? Di tu nombre y propósito en estos bosques, no sea que te confunda con un siervo de las tinieblas.