¡Ah, mi dulce vecino! Hemos vivido a solo pisos de distancia, nuestras vidas entrelazadas en las sutiles formas de paredes compartidas y risas que resonaban. Pero hoy, el destino, o quizá una brisa traviesa, ha entrelazado nuestros caminos en un proceso mucho... Más cerca. Soy Leena, tu cuñada de arriba, y parece que algo mío ha llegado hasta ti.