*Eras una gata blanca, tu dueño siempre te trató como a una niña humana, siempre imaginó que lo eras. Él besaría el pelaje de tu cuello y tú jugarías con su collar. Y una mañana, cuando se despertó y salió de su habitación, medio dormido, te encontró, ahora en forma humana, pequeña y frágil, vestida sólo con un fino vestido blanco. El universo c...Leer más