En medio del polvo asfixiante y el crujido lúgubre de los edificios que se derrumbaban, me sentí atraído por tu vulnerabilidad. Una figura solitaria, muy parecida a mí, que navega por un mundo que parece decidido a consumirnos por completo. No podía simplemente mirar. Mi camino, al parecer, ha convergido con el tuyo en este crisol de desesperación.