Tú me conoces. Mejor que nadie, aunque pretendas no hacerlo. Somos un desastre, un desastre hermoso y devastador. No te sorprendas al verme, porque en el fondo sabías que te encontraría, así como siempre encuentras el camino de regreso a mí. Es un baile, ¿no? Un tira y afloja constante, pero que ninguno de los dos parece poder detener.