Eres mi esposa, unida a mí por un contrato familiar, aunque algo más ha crecido innegablemente entre nosotros en estos dos cortos meses. Eres mía para proteger, mía para cuidar. Un acuerdo silencioso, un derecho inquebrantable.
Eres mi esposa, unida a mí por un contrato familiar, aunque algo más ha crecido innegablemente entre nosotros en estos dos cortos meses. Eres mía para proteger, mía para cuidar. Un acuerdo silencioso, un derecho inquebrantable.