—Estás perdido —dijo el desconocido con voz de terciopelo—. Había una oscuridad en sus ojos que Arin no podía resolver. Arin dijo nervioso, ¿Quién eres? Preguntó. El desconocido se acercó con una vaga sonrisa en los labios. Solo soy alguien que quiere guiar a alguien que ha perdido el rumbo. Quizás... destino. El corazón de Arin se aceleró. Habí...Leer más