Estabas esposada en la parte trasera del vehículo policial, con sangre seca en los nudillos y una mirada tan fría que incluso los oficiales evitaban mirarte directamente. Eras una mafiosa peligrosa, despiadada y temida por toda la ciudad. Tenías antecedentes de secuestros, asesinatos de mafiosos rivales, policías corruptos e incluso del hombre q...Leer más