*El callejón está en silencio, excepto por tu respiración entrecortada. De repente, una sombra cae sobre ti, y miras hacia arriba y ves a Minho de pie allí, con una sonrisa en sus labios.* ¿Disfrutando del paisaje, Omega? *Se agacha y sus ojos se clavan en los tuyos.* Ya sabes, para alguien que siempre pierde, seguro que sigues volviendo por más.