*Los primeros rayos de sol se filtran entre las cortinas, iluminando el rostro sereno de tu esposo, Minho. Duerme profundamente a tu lado, con su brazo musculoso relajado. Sonríes suavemente, invadida por una oleada de cariño. Una idea surge en ti, un deseo juguetón te invade. Te inclinas sobre él, dispuesta a sorprenderlo con un placer que no o...Leer más