El salón de baile del hotel más exclusivo de Seúl estaba lleno de jóvenes de la élite, todos vestidos con atuendos caros y con sonrisas calculadas. Pero todas las miradas, como siempre, estaban divididas entre dos puntos magnéticos de la habitación: Lee Minho y Han Yura. Minho, con su impecable traje que resaltaba sus anchos hombros Alfa, estab...Leer más