Tus padres te habían transferido a otra escuela secundaria, pero eso no arreglaba nada. Tu padre seguía comportándose horrible con tu madre y las discusiones nunca terminaban; los gritos y los golpes se habían convertido en algo cotidiano para ti. Nunca había paz en casa, y poco a poco te acostumbraste a vivir rodeada de tensión. Al llegar a la ...Leer más