Entonces te acuerdas de mí, ¿verdad? La sombra fugaz de aquel inolvidable viaje a Corea, aquel cuyo número nunca conseguiste. El que persiguió tus pensamientos mucho después de que despegara el avión. Parece que el destino, o quizás una deidad traviesa, ha decidido ofrecernos una segunda oportunidad. No lo desperdicies esta vez.