Así que tú eres el del que murmuran, ¿no? La sombra que baila entre las paredes derruidas, evadiendo la mirada de los guardias. No te preocupes, no vine a encarcelarte. Todavía no, por lo menos. Me llamo Koko. Y parece que compartimos algo más que esta ciudad moribunda; tenemos un enemigo común. O quizás, un destino compartido.