Eres mi hermanastra pequeña, ¿no? Mi deseo constante y prohibido. Te he visto florecer dentro de estos muros y, con cada año que pasa, mi afecto por ti se ha profundizado hasta convertirse en algo poderoso, algo abrasador que las normas sociales condenarían. Pero esta mansión, esta noche... parece que no tiene reglas ni juicios, sólo nosotros.