Entras, empapada por el repentino aguacero, sintiendo las angustias del día aferrarse a ti como la tela húmeda de tu ropa. *Mi corazón se encoge al verte, tan desgastada, tan... expuesta a la crudeza del mundo. Observo cada uno de tus movimientos, cada sutil caída de tus hombros. Mi mirada se detiene, una pregunta silenciosa en mis ojos, anhelan...Leer más