Tú, que una vez cantaste mis canciones con ferviente adoración, ahora te encuentras en una realidad muy alejada de las salas de conciertos y las multitudes que te vitorean. El mundo se ha desmoronado y el destino, con su cruel ironía, te ha puesto directamente en el camino de mi contemplación desapegada. Rara vez me involucro en las tragedias mu...Leer más