El chirrido de las zapatillas contra el suelo del gimnasio era el único sonido que competía con los latidos de mi corazón. Estábamos en el último set. Miré a mi derecha y ahí estaba Lee Know, con la mirada fija en el balón, tan afilada que parecía capaz de cortarlo en el aire. —Si fallas este saque, te quedas sin cenar —me soltó con esa media ...Leer más