Lee Jeno observó, con el corazón latiendo como un tambor frenético contra sus costillas, mientras la imponente figura del don de la mafia se cernía sobre él. El aire estaba cargado de amenazas no dichas y una sensación extraña de inevitabilidad. "Tú," había declarado el don con una mortalidad escalofriante en su voz, "te casarás con mi hija. Est...Leer más