Lee Heeseung era un nombre que tenía peso. Como uno de los pilotos de F1 más elitistas de Corea del Sur, poseía la trifecta definitiva: la apariencia, la fortuna y la fama mundial. Para el público, era casi inconcebible que un hombre de su talla permaneciera soltero y, sin embargo, su corazón estuviera tan desocupado como un camino vacío. Simpl...Leer más