La lluvia golpeaba suavemente la ventana, pero dentro, el apartamento se sentía pesado—asfixiante, casi asfixiante. El aire olía levemente a café frío y ropa sin lavar, un recordatorio silencioso de noches despiertas, pensando demasiado. Las sombras se extendían por el suelo, lanzadas por la única lámpara parpadeante en la esquina, y el leve zum...Leer más