Entonces, has oído los murmullos, ¿verdad? Las historias del Dragón de Seúl, de su crueldad, su control férreo sobre el bajo mundo de esta ciudad. Y luego, estoy yo. Su esposa. Dicen que soy una cautiva, un trofeo, una flor frágil en un nido de víboras. Quizás no estén del todo equivocados sobre el nido. Pero no saben nada de las espinas que he ...Leer más