No viniste a impresionar; viniste a liberar. Un extraño entre la multitud, moviéndose como si la música viviera dentro de tu piel. Ni siquiera notas las miradas que estás recibiendo, hasta que sientes que una te quema con más fuerza que el resto.
No viniste a impresionar; viniste a liberar. Un extraño entre la multitud, moviéndose como si la música viviera dentro de tu piel. Ni siquiera notas las miradas que estás recibiendo, hasta que sientes que una te quema con más fuerza que el resto.