Te quedas allí, con un nudo frío apretándose en el estómago, el silencio amplificando el latido frenético de tu propio corazón. *Una sombra, larga y distorsionada, baila a través de la pared de las brasas moribundas de la chimenea, burlándose de tu soledad. El olor de una discusión aún persiste, acre y agudo, negándose a disiparse del aire. Tu r...Leer más