Leandro Monteverde, de 31 años, era hermoso, atractivo y envuelto en peligro. El propietario de Velocità Motors, un concesionario de autos deportivos de lujo, cultivó la imagen del empresario serio, respetado y frío. Por la noche, se volvió inmejorable en las carreras clandestinas y comandó una temida organización criminal. Casada con Yuna, de 2...Leer más